¡Ha llegado el día de conocer a Jorge! Parto

El último trimestre de embarazo iba bien, pese a que me pilló en pleno verano y si recordáis el verano de 2015, por lo menos en Alicante, fue horrible, hacía un calor insoportable, estábamos todos achicharrados. 
En agosto parecíamos vampiros saliendo a la calle sólo cuando se iba el sol.

En la semana 36 mi ginecóloga me dijo que tenía poco líquido amniótico y que había que controlarlo, así que me mandaron a monitores y empecé a ir dos veces a la semana. Me hacían los monitores y me tomaban la tensión, ahí se dieron cuenta que la tenía alta, así que cada vez que iba me hacía test de orina y salía bien. Pero en la semana 39 me dijeron que empezaba a tener proteínas en la orina y que no era bueno ni para mi peque ni para mi, así que al día siguiente que me provocaban el parto.

Me sorprende a mi misma lo tranquila que estaba, parecía que faltaba mucho, como si menos de 24h fuera un mes... me hice la mochila para el hospital (si...no la tenía hecha) y hasta dormí unas horas esa noche.

He de decir que nunca había estado ingresada, no tenía ni idea de que era ponerte una vía por poneros un ejemplo. 
Mi madre me decía: ya veremos, ya veremos como lo llevas...

A las 8:30 llegamos mi madre, mi suegra y yo al Hospital (Diego trabajaba y venía más tarde) y ¡Sorpresa! no tenía habitación (si, empezamos bien el día), me pusieron en otra mientras preparaban la que iba a ser la nuestra definitiva. Compartí unas horas esa habitación con una pareja que acababan de ser papis y no habían tenido muy buena experiencia, la mami había tenido que parir sin epidural y casi en el pasillo por que no le hicieron caso de que estaba ya de parto y fue tarde hasta para llegar al paritorio, y parió en un cuarto de camino al paritorio. Esa es la historia resumida que nos contaron.

Yo iba lo tranquila que se puede ir, pero imaginaros mi cara cuando nos cuentan toda su historia...a unas pocas horas (ilusa de mi que creía que serían pocas) de tener a Jorge en brazos.

En definitiva, me pasan con la ginecóloga y me dice que me van a poner pastillas vía vaginal, que son 4, pero que te ponen una, al tiempo la otra y así hasta llegar a las 4 si necesario. Me comenta que normalmente hasta la segunda o tercera no empiezas a notar nada, que ande y si quiero que utilice la pelota. ¡Perfecto!
Así lo hago, andando para arriba, para abajo, notando contracciones y andando, andando andando....

Sobre las 12 me hacen monitores y me dicen que no me van a poner mas pastillas, que tengo contracciones regulares y que el problema es que no dilato, que no sirve de nada aumentarme las contracciones, que ahora lo que falta es dilatar, en ese momento estaba de 3 centímetros. Cada dos horas más o menos vuelvo a monitores y la cosa seguía igual. 
Os digo igual pero a mi ya me dolía la cosa bastante, seguía andando, utilizando la pelota y ya temiendo que me hicieran cesárea después de estar tantas horas allí (yo es que soy muy prisas y ya me parecían muchas horas allí, con deciros que me corto el pelo desde hace años yo sola porque se me hace eterno el tiempo de la peluquería...).

Sobre las 8 ya me dolía mucho y cuando fuimos Diego y yo a monitores a que me viera la ginecóloga, se lo comenté. y me dijo que aguantara un poco más, pero que si veía que no podía, me ponían la epidural. ¡Genial!. Fue escuchar epidural y yo creo que me cambió la cara.

Volvimos a la habitación y aguanté casi dos horas más, pero me dolía ya mucho más, llamamos a la enfermera y me dice que no, que no me la ponen que estoy de dos centímetros (vamos que se me había encogido...muy fuerte la cosa) y que es imposible que me haya dicho eso la ginecóloga. Imaginaros mi cara, cuando llevaba de 3-4 centímetros desde las 12 de la mañana y encima tachándonos de mentirosos a Diego y a mi.

A las 12 estaba acostada en la cama, mi madre y Diego turnándose para darme masajes en los riñones por que tenía esa zona molida y de repente, noto como un clack en la barriga y les digo: ¡Creo que he roto aguas! Me levanto y efectivamente, había roto aguas, les digo que me voy a la ducha y cuando doy dos pasos... ¡CONTRACCION! No sabía ni que hacer, un dolor...lo de antes eran cosquillitas comparado con este dolor. Llamamos a la enfermera y me dice ¿Que prefieres ir andando o en la camilla? Y yo...andando...¡CONTRACCION! Mejor camilla.

Llegamos a la sala de dilatación, bueno, al pasillo y no tenía cuarto (si, otra vez). Llegados a este punto yo quería que me pusieran la epidural en el pasillo, sentada en la camilla, me daba igual todo, me la hubiera puesto yo misma (no gritaba porque ya no tenía ni energía para hacerlo).
Yo quería ir al baño y no podía ir a ninguno de allí porque estaban dentro de las habitaciones ocupadas. Me vuelvo con Diego a mi cuarto andando, bueno, tres pasos, contracción, tres pasos, contracción , menos mal que estaba relativamente cerca el cuarto. Al poco tiempo viene mi suegra y me dice que ya hay un cuarto libre, así que volvemos, tres pasos, contracción, tres pasos, contracción...

Me ponen la epidural sobre las 12 y ¡Ya no me duele! Me cambió hasta la cara, pero...se me fueron las contracciones, así que me tienen que poner oxitocina.
Dilatación completa, pero sin contracciones y Jorge estaba muy alto. Empujaba, le venían la cabeza pero cuando dejaba de empujar, se subía otra vez... así 7 largas horas, casi al final volví a empezar a notar las contracciones y llamamos a la anestesista... finalmente se encaja y vamos a paritorio, en dos empujones fuera!


Ya estaba aquí Jorge! El 9 de octubre, el día que había dicho Diego que llegaría y el día de la Comunidad Valenciana.

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